viernes, 30 de agosto de 2013

Valorando la respiración










La valoración de la respiración por parte del TTS/TES debe ser cuidadosa y sistemática para poder revelar toda la información en cuanto a la función respiratoria del paciente, sin embargo en parte gracias o pese a la electromedicina y su pulsioximetro, parece que damos más valor a la información que ofrece el aparato que a una valoración exhaustiva realizada por el profesional, aun sabiendo que los  requisitos para una optima lectura del PSO son muchos.

La respiración es un proceso mediante el cual se inspira y espira aire de los pulmones para introducir oxígeno y eliminar dióxido de carbono, agua y otros productos de oxidación, a través de los mismos.

La valoración de la respiración es el procedimiento que se realiza para conocer el estado respiratorio del organismo.

¿Cómo valoramos la respiración?

Lo más recomendable es simular que se toma el pulso radial para que el paciente no aumente ni en frecuencia ni ritmo su patrón respiratorio al sentirse observado. Observando la caja torácica y parte de la zona abdominal contando así el número de respiraciones por minuto o bien en 10´´ multiplicado por 6.

Frecuencia: es el número de respiraciones en una unidad de tiempo, lo habitual en un adulto sano es entre 12 y 16 rpm de 15 a 20 en niños y de 20 a 40 en lactantes.

La proporción entre frecuencia respiratoria y retorno del pulso es aproximadamente de 4 a 5 pulsaciones por cada movimiento respiratorio.

Ritmo: es la regularidad que existe entre los movimientos respiratorios

Amplitud o profundidad: es la mayor o menor expansión en los diámetros torácicos, según el volumen de aire inspirado.

La calidad es tan importante como la cantidad y se puede valorar de igual forma valoraremos la presencia de sonidos respiratorios anormales audibles.








Alteraciones relacionadas con la respiración, son:

- Apnea. Suspensión transitoria del acto respiratorio.

- Bradipnea. Lentitud anormal de la respiración.

- Disnea. Dificultad para respirar o respiración dolorosa.

- Hiperpnea. Aumento anormal de profundidad y frecuencia de los movimientos respiratorios.

- Ortopnea. Disnea intensa que obliga al paciente a estar en posición pedeste (de pie) o sedente (sentado).

- Polipnea. Frecuencia respiratoria aumentada.

- Taquipnea. Movimientos respiratorios rápidos y superficiales.


Igualmente y simultáneo a la valoración secundaria de la respiración debemos estar atentos a signos que orienten en cuanto a la gravedad del paciente como:


  • Heridas penetrantes con sospecha de afectación al sistema respiratorio.

  • Movimientos asimétricos del tórax

  • Respiración superficial, reflejo de dolor por fractura en parrilla costal.

  • Ingurgitación de las venas del cuello.

  • Desviación de la tráquea con respecto a la línea media del cuello.

  • Respiración débil y poco efectiva utilizando los músculos accesorios del cuello.

  • Aleteo nasal.

  • Uso de la musculatura diafragmática como ayuda para aumentar la capacidad de inspiración.

  • Aparición de color azulado en la piel.



En función de los hallazgos que encontremos en la respiración nos permitirá decidir con mayor criterio las acciones a realizar, cambio de posición en el paciente, solicitud de activación de otro tipo de recurso a través de la telemedicina (consultores de Cecor), administración de oxigeno, etc.

A medida que escribía este post me daba cuenta de que me convenía la revisión de conocimientos sobre la valoración de la respiración. ¿Es también tu caso?


Imagen monitor Siare

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